lunes 26 de octubre de 2009
El cielo es el límite...
domingo 27 de septiembre de 2009
Merlín: ¿pasaste de moda?
Desde los antiguos. Los juglares y los cuentacuentos construían cuerpos de historias para que los oyentes voláramos con nuestra propia imaginación, si quizás escucháramos alguna de esas historias, nos parecería hasta pueril, porque el conciente del hombre evoluciona, como también su proceso decodificativo de la realidad, ya que nuestra realidad es construida por nosotros mismos. No existe algo allá afuera llamado realidad. La realidad sucede en la experiencia.
¿Existe, por ejemplo, algo intrínsecamente verde? No, El verde existe en tanto lo creamos. Quizá alguien pueda afirmar que es una longitud de onda de ciertas características. ¡Claro! porque tenemos instrumentos que tienen condiciones para detectar “esa” longitud de onda, como tenemos conos (receptores del color) que detectan ese color. Pero lo que vemos es una longitud de onda que está relacionada a los fotopigmentos que tenemos en los fotorreceptores. En el mejor de los casos, la realidad que vemos dista mucho de ser completa. Asumir que el color que vemos es El color, es tan arbitrario como decir que las estrellas que vemos son todas las estrellas y son cómo las observamos.
La visión es una muestra clara de que lo observado es, en alguna medida, modificado por el observador. Por ejemplo, hay objetos que parecen alejarse y en realidad están perdiendo su tamaño, hay sonidos que parece que existen y no están realmente, hay sensaciones táctiles o de gusto que no corresponden con lo que se dice que es el estímulo. Y ¿qué es el estímulo? Es una construcción social e individual.
Las estrellas están en el cerebro, no afuera de él. Lo que hay afuera es algo, pero lo que vemos es la organización de ese algo. Y la organización no es un evento puro, es un evento mediado, por la cultura, por las capacidades naturales del individuo, por su experiencia, en fin, no hay una manera de organizar la información si no se aprende a organizar.
La construcción de la luz, de la iluminación creativa es pues un acto que va de lo cognitivo a lo conductual, que involucra buena parte de nuestras habilidades.
La generación de ideas, la creatividad puede ser un buen ejemplo de cómo ocurren estos procesos y favorezcan el desarrollo de una persona más creadora, de una persona que pueda potenciar su característica más definitoria: la creatividad.
Como Merlín el mago, Neruda el poeta y otros cientos de personas a través de la historia, quedan obsoletos. Neruda marcó una época, un tiempo de cambios de revolución en el campo humano, social y tecnológico, nacieron naciones, murieron otras y el idealismo paso a ser la consigna, hoy es otro el tiempo, obsoletos quedaron Teodognis de Alejandría, Sextus Piscius Caecilianus, Wang Bai-Yi, Kuei Shi, etc. y eso no me da la autoridad para decir no me gusta, sino decir: "wow" el tiempo de la flor y de la amapola, del junco y luego de los amaneceres pastoriles de Neruda terminó.
Es como la sonrisa que hoy evoca El film Frankenstein (1931) dirigida por James Whale, pero lo veo con los ojos de los años 30 cuando fue concebida no con los del año 2009 con toda la experiencia cinematográfica que poseo y me asombro como esa película fue producida y concebida sin la tecnología de hoy y ¿cómo lo hicieron?, y cómo me asombro también con un poeta venido del fin del mundo y que hace más de 50 años quebró esquemas, habló del pueblo, del pobre, del amanecer, de las araucarias y del canelo imperial y vuelvo a decir: "wow".
No se espera sentir ese acercamiento, hace 50 años era una vida diferente, el hombre vibra de modo distinto así como la tierra. Hoy se vibra con las palabras, escritos, multimedias, películas, cortometrajes y documentales todos de vanguardia.
Pero también estoy seguro de algo, que nuestra memoria es la mejor máquina del tiempo que tenemos y que cueste lo que cueste, nada es imposible..
La magia nace del mago que la ejecuta, ser el mago (hasta Merlín pasó de moda).
Y miro al futuro gracias a que estoy recobrando muy buena memoria...
domingo 13 de septiembre de 2009
Ra: el sol alumbra sin dar explicación.
Gracias por tus detalles, gracias por quererme así, gracias por la vida que contigo vivo…
jueves 13 de agosto de 2009
Te ganaste mi dar...
Nunca es tarde, al conocerte descubrí eso.
Entonces te ganaste mi dar...
jueves 6 de agosto de 2009
Yo no ando rápido, es el mundo el que trata de alcanzarme.
martes 4 de agosto de 2009
Aprendo, siempre aprendo...
Después de algún tiempo aprendí la diferencia, la sutil diferencia, entre dar la mano y actualizar mi alma.
Y aprendí que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad...
Y empecé a aprender que los besos no son contratos y los presentes no son promesas.
Y comencé a aceptar mis derrotas con la cabeza erguida y la vista hacia adelante, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto.
Y aprendí a construir todas mis carreteras en el hoy, porque el terreno del mañana es incierto y esta demás para los planes, y el futuro tiene la costumbre de caerse en vano. Después de un tiempo aprendí que el sol quema al quedarme expuesto por mucho tiempo.
Y aprendí que no importa el cuanto yo me importe, algunas personas simplemente no se importan... Y acepto que no me importa cuan buena sea una persona, Ella me va herir de vez en cuando y yo necesito perdonarla por eso.
Aprendí que hablar puede aliviar mis dolores emocionales. Descubrí que me llevó años para construirme la confianza y sólo segundos para que me la destruyeran, y que yo puedo hacer cosas en un instante, de las cuáles me arrepentiré por el resto de la vida.
Aprendí que las verdaderas amistades continúan y crecen lo mismo que las largas distancias. Y lo que importa no es lo que yo tengo en la vida, sino a quien tengo en la vida. Y que los buenos amigos son la familia que yo escogí. Aprendí que no tengo que cambiar de amigos, comprendiendo que los amigos cambian. Sé que mi mejor amigo y yo podemos hacer cualquier cosa, o nada, y tendremos siempre buenos momentos juntos.
Descubrí que las personas que más me importan en la vida, a veces las tomaba muy de prisa. Por eso desde ahora siempre debo dejar a las personas que amo con palabras amorosas, porque puede ser la última vez que las vea.
Aprendí que las circunstancias y los ambientes tienen influencia sobre mí, pero sólo yo soy responsable por mi mismo.
Aprendí que no me debo comparar con los otros, porque soy lo mejor que puedo ser.
Descubrí que se lleva mucho tiempo para volverse la persona que quiero ser, y que el tiempo es corto.
Aprendí que no importa a donde llegue, pero si hacia donde estoy yendo, pero si yo no sé para donde voy, cualquier lugar me sirve.
Aprendí que yo debo controlar mis actos. Por que sino ellos me controlarán, y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, pues no importa cuan delicada y frágil sea una situación, siempre existen dos lados.
Aprendí que los héroes son personas que hicieron lo que era necesario hacer, enfrentando las consecuencias.
Aprendí que la paciencia requiere mucha práctica.
Descubrí que algunas veces, la persona que yo esperé el golpe cuando caí, fue una de las pocas que me ayudo a levantarme.
Aprendí que madurez tiene más que ver con los tipos de experiencia que tuve y lo que yo aprendí con ellas, que con cuantos cumpleaños yo celebré.
Aprendí que hay más de mis padres en mí de lo que yo suponía.
Aprendí que cuando estoy con rabia tengo el derecho de estar con rabia, pero eso no me da el derecho de ser cruel. Descubrí que sólo porque alguien no me ama del modo que yo quiero que me ame, no significa que ese alguien no me ama con todo lo que puede, pues existen personas que nos aman, pero simplemente no saben como demostrar o vivir eso.
Aprendí que no siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces yo tengo que aprender a perdonarme a sí mismo.
Aprendí que con la misma severidad con que juzgo, yo seré en algún momento condenado. Aprendí que no importa en cuantos pedazos mi corazón fue partido, el mundo no se detiene para que yo lo repare.
Aprendí que el tiempo no es algo que pueda volver para atrás. Por lo tanto, planté mi jardín y decore mi alma, al contrario de esperar que alguien me traiga flores. Y yo aprendí que realmente puedo soportar... que realmente soy fuerte, y que puedo ir mucho más lejos después de pensar que no se puede más. Y que realmente la vida tiene valor y que yo tengo valor delante de la vida.